“Alteraciones en la postura y movimiento, relación con el dolor lumbar recurrente”, por Sandra Ortuño

“Alteraciones en la postura y movimiento, relación con el dolor lumbar recurrente”, por Sandra Ortuño

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Durante el día a día no le damos importancia a nuestra postura, sin embargo, una mala postura o realizar un patrón de movimiento disfuncional (movimiento incorrecto) puede inducir patología, generando problemas como contracturas y dolor de espalda recurrente.

Mantener una postura correcta es indispensable para una buena salud, como lo es una buena alimentación y hacer ejercicio regular.

El dolor lumbar es uno de los problemas más frecuentes en nuestra sociedad y una de las principales causas en atención primaria. Aproximadamente el 80% de la población padece, al menos, un episodio de dolor lumbar en el transcurso de su vida. Y no siempre se localiza únicamente en la zona lumbar, no es raro tener también dolor en los glúteos e incluso llegar a los muslos (lo que no quiere decir que esté afectada la raíz nerviosa).

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“Los movimientos habituales y las posturas mantenidas desempeñan un papel importante en el desarrollo de la disfunción” (Sahrmann, 1993). 

El dolor suele ser causado por los malos hábitos de movimiento con o sin cargas y la mala alineación postural prolongada en el tiempo. Además, situaciones de dolor contribuyen también al desarrollo de la disfunción del movimiento (movimiento incorrecto) generando un desequilibrio entre la estabilidad global y los músculos de movilidad.

“La experiencia dolorosa puede causar alteraciones en el reclutamiento muscular y por tanto, alteraciones en la estabilidad de una articulación” (Comerford & Mottran 2001,  Sahrmann 2001)

Aunque el dolor y la disfunción están relacionados, el dolor puede resolverse pero la disfunción puede persistir. Esto puede causar un aumento de la predisposición a la recurrencia, la progresión temprana al proceso degenerativo y mantenimiento de desequilibrio global (Comerford y Mottram 2001).

Resulta lógico pensar que si después de un esguince de tobillo realizamos un trabajo sobre la propiocepción, de cara a evitar recidivas, por qué no lo vamos a realizar después de una lumbalgia.

Por lo que las estrategias terapéuticas ideales en el tratamiento de esta patología deberían abordar los síntomas iniciales de dolor musculoesquelético como prioridad principal, con las distintas técnicas de tratamiento que traten las fijaciones articulares, musculares, fasciales, viscerales, etc. Y posteriormente tratar la disfunción del movimiento. La corrección de la disfunción disminuye la incidencia de la reaparición del dolor y debe ser un objetivo fundamental de la intervención terapéutica aunque el paciente ya no presente síntomas, para esto utilizamos el método Kinetic Control.

Kinetic Control.

Este método consiste en un modelo de rehabilitación que pretende tratar la disfunción mediante en el análisis del movimiento y la función. Tras diagnosticar una disfunción del movimiento (movimiento incorrecto), se propone un reentrenamiento del movimiento funcional y del control postural. Evitando así las recidivas producidas por un movimiento disfuncional.

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Conclusión:

El tratamiento ideal de esta patología para evitar su frecuente recurrencia  consistiría en:

A corto plazo: Tratamiento de la lesión aguda aliviando el dolor y el espasmo muscular mejorando la biomecánica de la disfunción aguda.

A largo plazo: Identificar y corregir la disfunción muscular que puede ser la causa de la persistencia de esta patología.

Referencias

Seguí Díaz M.  Gérvas, J. Dolor lumbar. Médicos Generales. Madrid. SEMERGEN 2002;28(1):21

S.Sahrman. Diagnostico y tratamiento de las alteraciones del movimiento. 1º edición. Paidotribo. 2006

Comerford, M.J. Mottram,S. L. Functional stability retraining: principles and strategies for managing mechanical dysfunction.

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