El fotógrafo Rafa Molina alcanza el sueño imaginario

El fotógrafo Rafa Molina alcanza el sueño imaginario

“En junio de 1950, un conocido intelectual, novelista y periodista estadounidense, John Doss Passos, de ascendencia portuguesa, visitó España. Era conocido mundialmente por su novela “Manhattan Transfer” y había colaborado con Ernest Hemingway en el guion del documental “The Spanish Earth”. (…) La mañana del viernes, Dos Passos, tras desayunar, salió a pasear por Madrid. Era algo que siempre que visitaba la capital le gustaba hacer. Era un día muy caluroso y decidió hacerlo por el parque del Retiro. Después de media hora paseando bajo la sombra de cedros, castaños, abedules y moreras, vió a lo lejos a dos ancianos enzarzados en una discusión. Poco a poco, al acercarse, reconoció a dos viejos conocidos. Eran Azorín y Baroja. Los conoció años atrás en una humeante tertulia literaria…”

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Es un fragmento de la fascinante historia pergeñada por el fotógrafo yeclano Rafa Molina que culmina con la llegada de Azorín, Pío Baroja y John Dos Passos a nuestra ciudad el 6 de diciembre de 1950. Pero este reportaje necesita una contextualización. Rafa Molina es el responsable de la sección “Huella Visual”, incluida en el programa de las Fiestas de la Virgen, que pretende ofrecer una visión personal con imágenes de nuestras fiestas. En esta edición, “Huella Visual” se acerca a la figura de Azorín con motivo del 50 aniversario de su muerte, efeméride que se cumplirá el próximo año.

El juego de espejos en el que la historia se mezcla con la ficción le sirve al fotógrafo para mostrar “el valor que la sociedad le otorga al reflejo de la realidad. Muchos piensan que la cámara y el fotógrafo son un mecanismo para captar esa realidad. Nada más lejos de ella. El fotógrafo crea una mirada, una forma de ver el mundo, influido por su historia y todo lo que le rodea. Todos soñamos y evocamos para ver más allá de lo real”.

Efectivamente, los espectadores hemos soñado con esta recreación en la que el autor confiesa que quería “disfrutar haciendo un sueño realidad. Con la posibilidad de juntar a tres personajes como Azorín, Baroja y Dos Passos lo he logrado. El proyecto también tiene un trasfondo menos anecdótico, que es demostrar que creer es mucho más fácil que dudar. En este caso se trata de una propuesta artística, pero debemos concienciarnos de que la mayoría de las veces lo encontramos en nuestro día a día. Las reacciones han sido muy variadas, ha tenido bastante repercusión. La mayoría me ha felicitado, no creo que nadie se sienta ofendido. Está hecho desde el cariño a los personajes y a mi pueblo”.

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Rafa Molina se adentra en el territorio de la postfotografía, una disciplina que reflexiona sobre el valor de la imagen en un momento en el que “nos hemos convertido en vampiros de imágenes. Pasamos demasiado tiempo produciendo fotos pero mucho menos viéndolas o analizándolas. Subimos a diario millones de archivos a las redes sociales y las digerimos tan solo con mover un dedo. La postfotografía reflexiona acerca de si ya tenemos demasiadas imágenes. Nos anima a ser ecológicos con ellas, a dar nuevos valores y significados a las que ya existen. En resumen, da menos valor a la producción de fotografías y revaloriza el uso que hacemos de las ya existentes”.

“La capacidad de soñar de todo artista, de imaginar”, continúa Molina, “es lo que le engrandece como ser humano. Le permite llamar la atención sobre algún tema de forma artística o creativa. Me gusta decir que soñar es un género artístico, la literatura tiene una faceta más documental, más histórica, por eso situar a estos personajes en Yecla era un sueño para mí”.

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La imagen fotográfica tiene valor de huella, capta el rastro sobre personas u objetos. Molina cita al artista Joan Fontcubierta para explicar que se trata de “un medio maleable. Toda huella puede ser objetiva, directa. O también diferida, interpretada. Así aparece casi siempre en el mundo creativo. Sin embargo, en los medios de comunicación vemos infinidad de fotografías que no son siempre reflejo de la realidad, y que son muy poderosas según a quien sirven”. Para llevar a cabo su proyecto, el fotógrafo se ha servido de imágenes de una época concreta “que me han ayudado a demostrar que efectivamente los hechos son reales. La historia estaba ahí, solamente me he atrevido a sacarla a la luz”.

¿Cuáles fueron los vínculos de Azorín con las Fiestas de la Virgen?

Desconozco que tipo de relación existió entre Azorín y nuestras fiestas. Pero sé que por amistad con la familia del mayordomo que aparece en las fotografías, hubiera sido posible su visita.

Estás especializado en fotografías para web, social, empresas y de eventos. ¿Qué te gusta más?

Disfruto mucho con todas las facetas de mi trabajo. Pero claro está, el lado artístico me puede. Mis proyectos personales son los que más me satisfacen. Porque me  permiten explorar lugares cercanos a los sueños, los recuerdos, la evocación, etc… aunque es imposible separar la mochila de datos que uno lleva en su cabeza, por lo que muchas veces se mezclan distintos campos, lo artístico con lo social y las fotografías para web o empresas. Pienso que ese es el secreto, lo que me puede hacer diferente de otros fotógrafos. Y es por lo que me buscan mis clientes.

http://rafamolinafotografia.com/

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