El periodo de adaptación. Preparando al niño para que sea feliz en la escuela

El periodo de adaptación. Preparando al niño para que sea feliz en la escuela

El periodo de adaptación se justifica por su utilidad para resolver el conflicto básico que se puede generar en los niños al distanciarse de su figura de apego al comenzar la escolarización. El modo como se resuelva dicho conflicto tendrá gran trascendencia en el proceso de socialización y en la actitud hacia el aprendizaje en general. Hay una serie de pautas que los padres podemos tener en cuenta para que el niño supere pronto esta situación:

1. Lo primero es hablarles del colegio y del maestro con ilusión. Contarles la cantidad de cosas interesantes que podrán hacer: jugar, cantar, bailar, escuchar cuentos…
2. Los primeros días es importante no alargar mucho las despedidas, darles un beso y prometerles que en un ratito vendremos a recogerlos será suficiente. Pero todavía más importante es “no desaparecer” cuando el niño esté distraido, esto puede crearles una sensación de abandono.
3. Reforzar hábitos que les permitan ser cada vez más autónomos: control de esfínteres, beber agua solos, comer sentados en la silla, ordenar sus juguetes después de jugar…
4. Es positivo que a lo largo del verano se relacione con otros adultos y otros niños, sobre todo si está muy apegado a la madre y/o es tímido.
5. Animarlos a colorear, garabatear, rasgar y arrugar papel, observar cuentos, moldear con plastilina, decorar sus trabajos…

Mientras tanto, el maestr@ no dejará pasar el tiempo sin más, sino que se acercará a cada niño en particular y procurará que el malestar pase lo antes posible. Deberá establecer con él una relación de gran calidad. Le corresponde también organizar el aula. Esta deberá producir en el niño una sensación agradable, de orden y amplitud, para lo que se evitará el exceso de “cosas”. Habrá diferentes opciones de juego que cubran sus intereses y necesidades. En general, y tal como establece el currículo de la Educación Infantil, se trata de crear un ambiente cálido, acogedor y seguro en el que el niño se sienta querido y confiado.
En definitiva, y para terminar, el periodo de adaptación pretende suavizar el cambio que supone para el niño dejar su medio familiar, en el que es el centro, para enfrentarse a la clase, a los compañeros, a un nuevo maestro y a una forma diferente de estar y trabajar. Es muy importante señalar que de la organización de un buen periodo de adaptación por parte de todos va a depender, en gran medida, que el niño sea feliz en la escuela.

adaptación interior

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