El sentido de la pertenencia y la cuestión genética

El sentido de la pertenencia y la cuestión genética

El sentido de la pertenencia es uno de los principales anclajes emocionales del ser humano. El grupo, como símbolo de la identidad, configura las distintas comunidades sociales que conforman pueblos, regiones y naciones. La yeclanía, como el sentimiento catalán, lo determina la cuna, el recuerdo, la nostalgia. El nacionalismo está marcado por la infancia, pero también por la tradición y la costumbre. Resulta complicado establecer raices afectivas sólidas con municipios que resultan ajenos a nuestra vida. Puerto Lumbreras, por ejemplo, nunca será una arcadia imaginaria para alguien nacido en Yecla, salvo que ese vínculo proceda de estados emocionales concretos. Yecla, en su asombrosa normalidad, produce atracción y repulsa, fascinación e impotencia. Es imposible ser objetivo con el pueblo en el que hemos nacido porque vive en nuestras entrañas: caminamos por su calles, absorbemos sus olores, maldecimos sus rutinas y nos maravillamos por la sensación que nos produce desde la lejanía. ¿Qué es Yecla? ¿Qué somos? La añoranza recubre las emociones y las barniza. La pertenencia no depende del viaje. El mundo es un lugar inhóspito y peligroso, pero existe la protección, la niñez, los amigos que nos acompañarán plácidamente hasta la vejez. ¿Qué es Yecla? Yecla es un hormigueo, un ajetreo de carreteras en el que descansamos con alivio. Yecla es nuestro pueblo por una cuestión genética. Una elección moral.

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