Hablamos de salvamento y rescate con Francisco José Morlán (bombero)

Hablamos de salvamento y rescate con Francisco José Morlán (bombero)

Francisco José Morlán Martínez. Nacido en 1975 en Yecla (40 años). Bombero profesional del Consorcio Provincial de Alicante (Elche y Crevillente). Dos veces campeón de Europa en levantamiento de peso en las olimpiadas de policías y bomberos y subcampeón del mundo en Canadá. “Podría seguir dedicándome a esta actividad pero actualmente no tengo la motivación necesaria. No descarto volver pero ahora estoy centrado en los estudios”, subraya. Casado. Dos hijos. Aficionado al pádel y fan del F. C. Barcelona. “He estado toda la vida relacionado con el deporte. Para conservar la condición física en mi trabajo es fundamental un mantenimiento diario”.

– ¿Cuáles han sido las intervenciones más destacadas a lo largo de tu trayectoria profesional? ¿Hay alguna que no olvidarás nunca?

– Recuerdo especialmente el rescate de un chaval atrapado en una retroexcavadora. Estaba en un hueco entre un amasijo de hierros. Aparentemente estaba bien pero no podía salir. Tuvo que desplazarse una grúa pesada de Alicante para poder liberarlo. Pasaron muchas horas y yo tuve que llevar a cabo el trabajo psicológico. Comenzó a ponerse muy nervioso porque se sentía impotente, llegaron sus familiares y la televisión. Al final conseguimos mover la retroexcavadora lo suficiente para que pudiese salir. Se convirtió en un héroe. En otra ocasión, tuvimos que certificar el fallecimiento de una azafata en un accidente de tráfico de camino al aeropuerto. Recuerdo que sonaba el teléfono en el interior del vehículo, no podíamos responder. Apareció un coche con sus padres y la madre cruzó la autovía sin mirar y destapó el cuerpo entre gritos. Parecía una película. Esa imagen se nos quedó grabada en la retina. En otra intervención rescatamos los cuerpos carbonizados de dos señoras en el interior de una vivienda, habían intentado acceder entre las llamas para recuperar el dinero guardado. Los psicólogos nos aconsejan no profundizar en estos dramas personales para que no lleguen a afectarnos demasiado.

– Son situaciones muy dramáticas…

– Sí, son momentos muy trágicos. También hemos tenido casos en los que hemos tenido que fingir delante de los familiares para evitar escenas de dolor. Nuestro trabajo está dentro de unos límites y cuando volvemos al parque nos animamos entre nosotros, ya que las escenas sobrecogen y nos marcan durante toda la jornada.

– ¿Qué significa ser bombero?

– Debemos tener una preparación física y mental muy fuerte, porque siempre que nos reclaman es por una desgracia. Procuramos hacer nuestro trabajo de la mejor manera posible y nos satisfacen las caras de las personas agradecidas. La exigencia formativa es muy elevada, se parece a una carrera universitaria. Además de aprobar un examen debes estar entre los mejores para acceder a una plaza.

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– ¿Cuál es la rutina diaria de mantenimiento de la condición física?

– Nuestra jornada de trabajo comienza a las 08:00h y hasta las 13:00h tenemos una rutina programada, siempre y cuando no hayan intervenciones. Primero llevamos a cabo el relevo, después revisamos todo el material y posteriormente realizamos actividades teóricas y físicas. Por la tarde pasamos un par de horas en el gimnasio. Además, debemos formarnos en diferentes campos para ser efectivos en nuestras intervenciones. Por ejemplo, tenemos que saber cómo actuar ante un panal de abejas, cómo rescatar a una persona de un coche híbrido, cómo afrontar la labor psicológica en caso de tragedia, trabajos verticales…

– La imagen social del bombero se ha reforzado mucho en los últimos años, especialmente tras los atentados del 11-S…

– Nosotros estamos muy bien considerados. La percepción social es que los bomberos solucionan problemas. Otros cuerpos de seguridad, como los policías locales, quizás están asociados a otro tipo de cuestiones, como las multas.

– ¿Cuáles son las sensaciones cuándo suena la sirena?

– Al principio la adrenalina se disparaba por la falta de experiencia. Es fundamental el estado mental, porque si no subes al camión con las pulsaciones aceleradas y no puedes desarrollar tu trabajo. Los bomberos veteranos mantenemos la calma. Siempre hay tensión en el ambiente, no sabemos lo que puedes encontrarte en la intervención. Las tragedias, a veces, son inevitables.

– Llevas en el parque de bomberos de Elche desde hace 16 años. ¿Es un organismo muy jerárquico?

– Sí. Estoy cursando un grado superior porque es la titulación mínima exigida parar ascender de categoría. Me preparo para una oposición interna y mi objetivo, en principio, es alcanzar el grado de sargento, aunque previamente tengo que pasar por cabo. No contemplo la posibilidad de volver a Yecla por distintos motivos, entre ellos el choque emocional que supone trabajar en tu propio pueblo. En este oficio aprendes con la práctica. La madurez la consigues a base de reciclaje y experiencia.

– ¿Cómo os organizáis entre vosotros?

– Vamos rotando dependiendo de las funciones diarias, nos organizamos según distintos números. Cuando llegamos al lugar todos sabemos lo que vamos a hacer. En el parque de Elche llevamos a cabo 1800 salidas cada año, la mayoría de ellas corresponden a incendios (850), salvamento (650), prevención (280) y falsas alarmas (40).

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