La cancelación de la charla coloquio sobre las vacunas continúa generando debate

La cancelación de la charla coloquio sobre las vacunas continúa generando debate

La suspensión del permiso para celebrar la charla coloquio “Vacunas, ¿son realmente necesarias?”, prevista inicialmente en el edificio Bioclimático el pasado viernes por la tarde, continúa levantando polvareda en Yecla. La actividad, organizada por el colectivo sociocultural Sinergia, se celebró finalmente en la sede de la asociación, ante la revocación de la autorización por parte de la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Yecla.

En un primer comunicado emitido el viernes por la tarde, el Ayuntamiento de Yecla fundamentaba esta decisión en que en la pregunta del cartel publicitario, así como en las publicaciones realizadas por el ponente, se pone en duda el uso y la efectividad de las vacunas recomendadas por el Ministerio de Sanidad, ya que el ponente (Enrique Costa Vercher) ha manifestado públicamente que “el concepto de salud y enfermedad en el que se apoyan para mostrar que las vacunas no tienen sentido biológico, y por tanto no pueden aportar ningún beneficio a la salud, ni evitar enfermedades, ni erradicarlas, ni reducir la mortalidad ni aumentar la esperanza de vida”, afirmación ésta que carece de fundamento científico y que es contraria a las recomendaciones de la OMS, que promociona el uso de vacunas para proteger contra las enfermedades a personas de todas las edades”.

La respuesta del colectivo Sinergia ha llegado esta mañana. El colectivo explica que frente a la controversia que provoca esta tema (las vacunas) “decidimos organizar un debate para que investigadores de ambos campos nos aportaran suficientes conocimientos para intentar entender el tema. El problema surge cuando no encontramos ponentes que quieran participar del debate públicamente. Somos un colectivo pequeño y, al preparar el debate, solamente encontramos un ponente”.

Sinergia, que aclara que en su seno conviven hombres y mujeres con puntos de vista “en ocasiones radicalmente distintos”, resalta que “nos hubiera gustado que alguna de las asociaciones que han promovido la cancelación de la charla nos hubieran contactado directamente, puesto que hubiéramos disfrutado de un debate realmente contrastado y enriquecedor para todos”. Después de aclarar que no buscan generar polémica, el comunicado del colectivo explica que “no buscamos defender ninguna ideología ni atacar a nadie, si no convertirnos en ciudadanos críticos, conscientes y consecuentes con nuestra realidad”.

Comunicado Ayuntamiento de Yecla (24 de marzo)

Comunicado Sinergia  (hoy)

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2 Comments

  • Cauac Editorial Nativa
    28 marzo, 2017, 5:19 pm

    Buenos días a todos, soy Jon Ortega, biólogo. Aunque no vivo en Yecla ni participé personalmente en este evento, soy miembro de uno de los colectivos que lo organizaron y de esta manera me ha llegado la noticia de primera mano.

    Quisiera llamar la atención a todos sobre un asunto que considero de enorme importancia, y que ante sucesos como los acontecidos este fin de semana en Yecla, me siento en la responsabilidad de contribuir a que tomemos un poco de consciencia, o al menos intentarlo.

    Está relacionado con la libertad de expresión, pero va mucho más allá: se trata de nuestra soberanía como seres humanos para poder pensar, debatir, deliberar y en definitiva abordar colectivamente y de forma pública todo tipo de temas de importancia para nuestra vida personal y social.

    Sin tener aquí tiempo ni espacio para entrar en el tema concreto que se pretendía tratar en la charla coloquio del pasado viernes, la vacunación, sí me parece necesario recordar, y/o informar a quien no lo sepa, que existe un enorme abanico de posiciones y opiniones al respecto. A pesar de existir una corriente claramente mayoritaria, promovida desde las instituciones y los medios de comunicación y con un gran poder de coacción y presión social, en España hay miles de personas que no estamos vacunados y/o no vacunamos a nuestros hijos habiendo tomado la decisión de forma informada, valorada y consciente.

    Tampoco entre los profesionales de la ciencia y la salud existe ni mucho menos un consenso universal, existiendo muy diversas posiciones y valoraciones respecto a las recomendaciones y la política del Ministerio de Sanidad o la Organización Mundial de la Salud, por citar a las dos instituciones que menciona el Ayuntamiento de Yecla en su comunicado para justificar la censura del mencionado evento que se iba a celebrar en un edificio público. Si bien es difícil de estimar el número de profesionales (médicos, enfermeros, asistentes) que en mayor o menor medida no comparten la posición de estas instituciones, ya que obviamente la mayoría no expresa su opinión públicamente por temor a las posibles graves consecuencias que podría tener en su ámbito de trabajo, es decir por estar sometidos a un entorno de presión y coacción, no son pocos los que, como el ponente de este evento, se han pronunciado al respecto. Y tanto a nivel nacional como internacional existe una considerable producción de publicaciones disponibles, artículos, libros y documentos audiovisuales realizados en base a argumentos científicos y abundante documentación histórica, cuestionando el enfoque, las recomendaciones y la política institucional sobre las vacunas.

    He tenido la oportunidad de leer comentarios de varias personas que han promovido, apoyado o celebrado la censura del acto, así como la justificación de la misma publicada por el Ayuntamiento de Yecla. En esencia, la base de su caso es: 1-las opiniones del ponente de la charla no tienen fundamento científico y 2-el acto supone un peligro para la salud pública.

    Analicemos por un momento lo que esta mentalidad implica. En primer lugar, parece claro que es competencia única y exclusiva de las instituciones valorar, decidir y establecer lo que tiene fundamento científico y lo que no. Las personas de a pie vivimos en una especie de estado de infantilidad permanente, se nos debe proteger de la eventualidad de que se nos presenten pruebas o argumentos para valorar y contrastar, para debatir de forma abierta, para nada que pudiera implicar el ejercicio de cuestionar o revisar las conclusiones de unas instituciones que, también es importante recalcar, poco o nada tienen de democráticas.

    Nos encontramos ante un principio de autoridad autárquica, según el cual no sólo se define como "ciéntifico" (vale decir, como verdadero) lo establecido como tal por esta u otra institución, sino que a ellas cabe además establecer aquello que ni siquiera puede debatirse o revisarse abiertamente, pues el mero acto de hacerlo constituye un "peligro para la salud pública".

    Esta mentalidad no puede comprenderse sin contextualizarla dentro de una visión más amplia de la sociedad en que vivimos. Parece que tenemos una cultura en la que vemos al que piensa de forma diferente a nosotros como "un enemigo", y nos vemos impulsados a pelearnos entre nosotros para ver quién "tiene la razón" y qué "victorias" podemos obtener sobre los que no opinan como yo. Se trata de un patrón esencialmente beligerante y fratricida que se reproduce a todos los niveles. Por herencia del endiosado Derecho Romano hemos establecido que la "democracia" es una lucha por el poder entre diversas facciones y todo se plantea como una confrontación con vencedores y vencidos, la política, la justicia e incluso la convivencia entre vecinos.

    Amigos, ¿no mejoraría nuestra calidad de vida haciendo un pequeño esfuerzo por respetarnos, comunicarnos, escucharnos? ¿de verdad creéis que es necesaria la existencia de un "Tribunal de la Santa Inquisición" para poner orden, que no somos capaces humanamente de deliberar, de compartir y debatir información para profundizar y mejorar nuestros conocimientos, siempre en la búsqueda del mayor bien posible para todos y todas?

    Os dejo con esta reflexión, gracias a todos los que habéis tenido la deferencia o el interés de leer hasta el final, esperando haber podido ser de alguna ayuda y siempre deseando lo mejor para todos, salud.

    REPLY
  • Jon Ortega
    28 marzo, 2017, 11:46 pm

    Buenos días a todos, soy Jon Ortega, biólogo. Aunque no vivo en Yecla ni participé personalmente en este evento, soy miembro de uno de los colectivos que lo organizaron y de esta manera me ha llegado la noticia de primera mano.

    Quisiera llamar la atención a todos sobre un asunto que considero de enorme importancia, y que ante sucesos como los acontecidos este fin de semana en Yecla, me siento en la responsabilidad de contribuir a que tomemos un poco de consciencia, o al menos intentarlo.

    Está relacionado con la libertad de expresión, pero va mucho más allá: se trata de nuestra soberanía como seres humanos para poder pensar, debatir, deliberar y en definitiva abordar colectivamente y de forma pública todo tipo de temas de importancia para nuestra vida personal y social.

    Sin tener aquí tiempo ni espacio para entrar en el tema concreto que se pretendía tratar en la charla coloquio del pasado viernes, la vacunación, sí me parece necesario recordar, y/o informar a quien no lo sepa, que existe un enorme abanico de posiciones y opiniones al respecto. A pesar de existir una corriente claramente mayoritaria, promovida desde las instituciones y los medios de comunicación y con un gran poder de coacción y presión social, en España hay miles de personas que no estamos vacunados y/o no vacunamos a nuestros hijos habiendo tomado la decisión de forma informada, valorada y consciente.

    Tampoco entre los profesionales de la ciencia y la salud existe ni mucho menos un consenso universal, existiendo muy diversas posiciones y valoraciones respecto a las recomendaciones y la política del Ministerio de Sanidad o la Organización Mundial de la Salud, por citar a las dos instituciones que menciona el Ayuntamiento de Yecla en su comunicado para justificar la censura del mencionado evento que se iba a celebrar en un edificio público. Si bien es difícil de estimar el número de profesionales (médicos, enfermeros, asistentes) que en mayor o menor medida no comparten la posición de estas instituciones, ya que obviamente la mayoría no expresa su opinión públicamente por temor a las posibles graves consecuencias que podría tener en su ámbito de trabajo, es decir por estar sometidos a un entorno de presión y coacción, no son pocos los que, como el ponente de este evento, se han pronunciado al respecto. Y tanto a nivel nacional como internacional existe una considerable producción de publicaciones disponibles, artículos, libros y documentos audiovisuales realizados en base a argumentos científicos y abundante documentación histórica, cuestionando el enfoque, las recomendaciones y la política institucional sobre las vacunas.

    He tenido la oportunidad de leer comentarios de varias personas que han promovido, apoyado o celebrado la censura del acto, así como la justificación de la misma publicada por el Ayuntamiento de Yecla. En esencia, la base de su caso es: 1-las opiniones del ponente de la charla no tienen fundamento científico y 2-el acto supone un peligro para la salud pública.

    Analicemos por un momento lo que esta mentalidad implica. En primer lugar, parece claro que es competencia única y exclusiva de las instituciones valorar, decidir y establecer lo que tiene fundamento científico y lo que no. Las personas de a pie vivimos en una especie de estado de infantilidad permanente, se nos debe proteger de la eventualidad de que se nos presenten pruebas o argumentos para valorar y contrastar, para debatir de forma abierta, para nada que pudiera implicar el ejercicio de cuestionar o revisar las conclusiones de unas instituciones que, también es importante recalcar, poco o nada tienen de democráticas.

    Nos encontramos ante un principio de autoridad autárquica, según el cual no sólo se define como "ciéntifico" (vale decir, como verdadero) lo establecido como tal por esta u otra institución, sino que a ellas cabe además establecer aquello que ni siquiera puede debatirse o revisarse abiertamente, pues el mero acto de hacerlo constituye un "peligro para la salud pública".

    Esta mentalidad no puede comprenderse sin contextualizarla dentro de una visión más amplia de la sociedad en que vivimos. Parece que tenemos una cultura en la que vemos al que piensa de forma diferente a nosotros como "un enemigo", y nos vemos impulsados a pelearnos entre nosotros para ver quién "tiene la razón" y qué "victorias" podemos obtener sobre los que no opinan como yo. Se trata de un patrón esencialmente beligerante y fratricida que se reproduce a todos los niveles. Por herencia del endiosado Derecho Romano hemos establecido que la "democracia" es una lucha por el poder entre diversas facciones y todo se plantea como una confrontación con vencedores y vencidos, la política, la justicia e incluso la convivencia entre vecinos.

    Amigos, ¿no mejoraría nuestra calidad de vida haciendo un pequeño esfuerzo por respetarnos, comunicarnos, escucharnos? ¿de verdad creéis que es necesaria la existencia de un "Tribunal de la Santa Inquisición" para poner orden, que no somos capaces humanamente de deliberar, de compartir y debatir información para profundizar y mejorar nuestros conocimientos, siempre en la búsqueda del mayor bien posible para todos y todas?

    Os dejo con esta reflexión, gracias a todos los que habéis tenido la deferencia o el interés de leer hasta el final, esperando haber podido ser de alguna ayuda y siempre deseando lo mejor para todos, salud.

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