Verano literario (I). Poemas de Delfina Pérez y microrrelato “La noticia”

Verano literario (I). Poemas de Delfina Pérez y microrrelato “La noticia”

Delfina Pérez, poeta, profesora y actriz

Levedad eterna

Contigo la levedad es fácil:
Me dejo llevar sin pensar,
sin presumir de ser más …
soy por ser eterna al amar.

Contigo mis ansias del ser
renacen bajo nuestra piel,
levantas alas a mis deseos
del vivir en el eterno mar.

Con el corazón de mujer

Mi mente está apagada:
no interesa ya lo que pienso
ni lo que fue o vendrá,
los pensamientos me alejan
de mí misma y de mi ser,
los dejo volar en una nube …

muy lejos se los llevarán.

Vivo en mi corazón latente
que siempre dice la verdad,
le escucho y dejo latir aquí,
ahora en su simple eternidad
de ser unidad con el universo
dejo ir todo y ser como es …

¡más cerca de mí la vida está!


 

La noticia

Estábamos pasando el fin de semana en un pequeño pueblo de la costa alicantina. Necesitábamos unos días apacibles para mitigar el impacto que nos había causado la noticia. Al fin y al cabo, no todas las mañanas telefonea un agente de la policía con esa burocracia en las frases, con ese orden al describir puntillosamente un desastre cualquiera. Nos hospedábamos en un apartamento muy cerca del mar. Tan cerca que la administrativa de la agencia de viajes había utilizado la expresión “primera línea de playa” para terminar de convencernos. Lo había conseguido sin dificultad, ya que, según estaban las cosas, necesitábamos unos días relajantes para digerir las palabras de un agente de policía cualquiera. El sábado dedicamos las primeras horas de la mañana en visitar algunos lugares recomendados por la administrativa de la agencia de viajes. Un palacete medieval en la ladera de la única montaña, la pequeña bahía en la que los pescadores habían sido sustituidos por grupos de turistas hambrientos y borrachos desde primera hora. Sabíamos que, antes o después, debíamos afrontar la noticia y dejar aquellas trampas del paisaje encerradas en la habitación del apartamento. Sin embargo, no sabíamos cómo hacerlo. Durante la tarde paseamos por el centro del pueblo y compramos dos réplicas de plástico del palacete medieval. Después tomamos un granizado y conversamos sobre nada durante unos cuantos minutos. Al caer la tarde, regresamos al apartamento y entramos en una normalidad densa, repleta de avispas estivales. A la mañana siguiente subimos al coche y abandonamos para siempre el pueblo de la costa alicantina.

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